Una carta que vale más que mil donaciones
Ayer, en medio de la campaña “El Camión de la Esperanza”, realizada en la comuna de Colbún para ir en ayuda de los damnificados por los incendios que afectan a las regiones del Ñuble y Biobío, ocurrió algo que nos tocó profundamente el corazón.
Entre cajas, bolsas y aportes solidarios, llegó una carta hecha a mano por una niña. No era una gran donación material, pero sí una de las más grandes en significado. Con dibujos de corazones, estrellas y palabras sencillas, esta pequeña decidió expresar su apoyo y ofrecer lo que para ella tiene un valor enorme: sus zapatos y su cariño.
En su mensaje, la niña demuestra una empatía que emociona. Habla de lo que se perdió en los incendios, de las pertenencias destruidas y del dolor que eso provoca. Pero también deja un mensaje de esperanza, de fuerza y de unión. Desde su mirada inocente, nos recuerda que ayudar no depende de la edad ni de cuánto se tenga, sino del corazón con el que se entrega.
Que una niña tan pequeña se detenga a pensar en otras personas, que tome lápices, escriba una carta y esté dispuesta a desprenderse de algo suyo para ayudar, es una señal potente. Es la prueba de que la solidaridad se aprende desde casa, desde el ejemplo, y que en medio de la tragedia siguen naciendo gestos que iluminan.
Esta carta no solo va dirigida a quienes lo perdieron todo en los incendios. También es un mensaje para todos nosotros: Chile se levanta desde lo simple, desde lo humano, desde la empatía más pura. Y a veces, la esperanza llega en una hoja de papel, escrita con letra temblorosa y un corazón enorme.
Gracias, pequeña. Tu gesto nos recuerda que aún en los momentos más difíciles, la solidaridad sigue viva